domingo, 24 de febrero de 2013

Call me a sinner, call me a saint III


III

Robert se encontraba sentado en una de las bancas de los jardines vaticanos, con libreta en mano escribía cosas mientras a ratos la soltaba para leer un libro que tenía a su lado, la investigación sobre los iluminatis avanzaba lenta, pero al menos algo se movia, habia estado parada por meses. Dejó de apuntar cosas en su libreta para mirar hacia un lado, vió de lejos a Patrick que iba caminando apenas con una pila de libros encima. Guardo la libreta en el bolsillo de su chaqueta, tomó el libro y se levantó para alcanzar al camarlengo.

-Hola - saludó al Camarlengo cuando llego a su lado.
-Hola - le respondio éste con una sonrisa timida.
-Hace días que no te veía.
-He estado un poco ocupado - Patrick  miró los libros que cargaba y luego volvió a mirar a Robert.
-Dejame ayudarte - le dijo Robert mientras tomaba algunos de los libros - y que haces con ellos?
-Los llevó a un orfanato en las afueras de Roma.
-No pensé que estuvieras encargado también de hacer esas cosas, con todo el trabajo de tu cargo...
-Lo hago porque me gusta hacerlo, no porque me lo manden, me gusta ver a los niños, me gusta salir de aqui de ves en cuando - Continuaron caminando hasta la salida del vaticano. En la entrada dos guardias suizos se hicieron a un lado para dejarlos pasar.

-Signore - un guardia suizo que apareció derrepente hizo una pequeña reverencia ante Patrick y tomó los libros que este llevaba. Se acercó a un Fiat negro estacionado cerca y metió los libros en la maleta. Langdon lo imitó y dejó los libros ahí, luego se volvió hacia Patrick que estaba abriendo la puerta del auto.
-Puedo acompañarlos? - Preguntó. Chartrand el joven guardia suizó le dio una mirada al Camarlengo.
-Claro - dijo éste mientras miraba al guardia suizo, el joven asintió y se subió al asiento del piloto. Patrick se sentó a su lado y Robert se apresuró a entrar atrás.

Al llegar al orfanato Chartrand le entregó los libros al Camarlengo y al profesor, se quedo apoyado en el auto mientras los veia entrar al recinto, luego sacó un cigarrillo del bolsillo de su chaqueta y se puso a fumar.

Al entrar al orfanato desde una especie de sala de clases se asomo una religiosa por la ventana.
-Hermana - Saludaron al mismo tiempo los recien llegados haciendo una pequeña reverencia, la religiosa los imito y abrió la puerta para que los niños alborotados salieran a recibir a los visitantes.
-Es el padre Patrick! - Gritó un niño de unos siete años que se habia asomado a la puerta de la sala. Varios niños de diferentes edades se asomaron a las ventanas y comenzaron a llamar al Camarlengo gritando saludos y contando lo bien que les estaba llendo en la escuela.
El mismo niño que se habia asomado a la puerta salió de la sala de la mano de otro niño de unos cuatro años, se apresuro en llegar hasta Robert y Patrick y se paro en frente de ellos.
-Este es mi hermano, ya tiene edad suficiente para acompañarme a la escuela - le dijo el niño a Robert mientras este miraba al pequeño. El niño soltó a su hermano y se aferró a la mano izquierda de Patrick.
-Erick ya retomamos la clase - Llamó la religiosa. Erick le dio un abrazo fugaz al Camarlengo y le dijo adiós a Robert, luego volvio a meterse dentro de la sala.
-No hagas enojar a nuestro padre - Le gritó Erick a su hermano mientras se asomaba por la ventana, el pequeño se giró hacia su hermano y le asintió enérgico.
-Nuestro padre? - Preguntó Robert extrañado.
-Son mis protegidos, la razón mas importante que tengo para venir a este lugar - Patrick sonrió y acarició al pequeño en la cabeza, el niño lo miró y le sonrió feliz. - Pongamonos en marcha antes que se nos haga tarde - Dijo. Robert asintió y empezaron a caminar, momentos después sintió un pequeño apretón en su mano derecha, bajó la vista y vio la manito pequeña tomada a la suya.
-Le gusta que lo levanten - Patrick le sonrió a Robert y luego le guiño un ojo al pequeño.
Caminaron en dirección a la biblioteca del orfanato, ubicada a unos metros de donde estaban.
Ahí estuvieron aproximadamente una hora.

-Disculpa nuestra demora - Le dijo Patrick a Chatrand que se encontraba ya dentro del auto.
-No hay problema signore. Es un honor ayudarle en su labor - Chatrand encendió el auto y partieron los tres en silencio rumbo al vaticano.

Caminando ya por los jardines vaticanos, padre y profesor iban en silencio, Patrick pensaba en su labor como Camarlengo, en el conclave, en la elección del nuevo papa y no podía evitar pensar en el profesor Langdon. Lo miró de reojo y estaba viendo la hora en su reloj de Mickey Mouse, le pareció curioso ese objeto infantil en la muñeca de un hombre, pero pensó que ya tendría tiempo de preguntarle sobre el.
-Me iré del vaticano - Soltó el profesor derrepente.
Patrick sintió como si de la nada le hubieran dado un golpe en el estomago. -P-Por que?  tu trabajo... que pasa con eso?.
-Seguiré trabajando en eso, pero me quedaré en un hotel en Roma - se detuvo y miró al camarlengo - no es apropiado que yo siga aquí, no es común que alguien fuera del clero o de la guardia suiza ande por aquí.
-Pero el papa antes de morir te autorizo, y tienes mi permiso también.
-Eres demaciado bueno Patrick, pero no toda la gente ve las cosas como las ves tu. - Robert se aproximó mas al camarlengo y acarició su mejilla.
El padre Simeon que vió la escena de lejos se aproximó a ambos.
-Camarlengo, necesito hablar con usted - Dijo el sacerdote mayor.
Ambos se separaron al escucharlo.

1 comentario:

Kathy-chan dijo...

Chan!!! noooo, es q no puedes dejarlo asi!!! por queee?? buaaa buaaaa T_T XD

pd: me imagine a ewan-patrick con ojos de cachorro cuando supo q el prof se iba a ir u.u